Qué es el Círculo Kawsay?
Es un método de autoexploración creado en base a doce personajes arquetípicos literarios.
La palabra KAWSAY pertenece a la lengua quechua que utilizaba el pueblo Inca en los Andes de Sudamérica, significa "vida o vivir", y la he tomado como forma de ejemplificar que el guión de nuestra vida está en nuestras manos.
Vale aclarar en este principio, que los relatos y los perfiles de cada personaje que encontrarán, no pertencen a la cultura Inca, más la mayoría de las palabras que uso para nombrar a dichos arquetipos, sí tiene un significado en su lengua.
A modo de presentación, les cuento sobre los inicios de esta maravillosa herramienta, y para eso deberé contarles algo de mi historia.
Para eso comenzaré hablándoles con el lenguaje Kawsay. Soy una Bruja que nació a esta vida con la máscara o bajo la versión de un majestuoso y reparador Árbol, por lo que he pasado una infancia feliz, aunque yo fuera mi propia verduga; en mi adolescencia descubrí que la estructura de esta Bruja (que aprendí a amar profundamente con los años) me hacía diferente a los otros adolescentes de mi edad, hasta me vestía como adulta, hasta que un día el hermoso Árbol me ayudó a ser más libre e innovadora.
Formé un hogar con un hombre Serpiente, de quien muy pronto me separé... aunque hoy disfruto mucho el aprendizaje que me brindan las Serpientes, con quién tuve un hijo Estrella, que vino a tender puentes y mostrarme el lado emocional y vulnerable de la vida.
Podría seguir seguir contándoles cada capítulo y cada personaje que llegó, sin embargo, quiero dar un salto (cuántico, de fé o al abismo) e ir al instante en que nació el Círculo Kawsay
Un mes antes de cumplir mis 40 años, mi vida dio un vuelco en varios aspectos y decidí tomar un trabajo para apartarme de cosas que debía resolver, mientras ocupaba mis días en algo que me distrajera, y a la vez me focalizara en mi existir, para lo cual terminé en una Hostería de montaña, recuperando parte de mi profesión incial, de aquello que había estudiado en la Universidad. Los sesenta días que pasaría allí, se convirtieron en 10 años, y en el primer otoño, cuando aún me estaba adaptando a la soledad, escribí las bases del CÍRCULO KAWSAY.
En días, tardes y noches en las que no llegaba nadie hasta ese paraje (en el que de por sí vivíamos 100 personas en 10 km a la redonda), dibujé, relaté, me enamoré, de cada uno de estos doce personajes arquetípicos. Cada uno me contó su historia, sus fortalezas, sus alegrías y tropiezos; su forma de estar en este mundo y cómo se ofrecían de marco, para que nosotros aprendieramos a contar la historia de nuestras vidas, de una manera más amable y alentadora.
Al principio fue un juego, y lo fue durante muchos años. Cuando me volví narradora oral, sus cuentos fueron la excusa perfecta para crear espectáculos, que muchos fueron en el living de aquella hostería, antes de que nuestros huespedes se fueran a dormir... literalmente me había vuelto una joven abuela cuentacuentos, que prometía sueños reparadores, luego de esuchar el cuento de las buenas noches.
En los años siguientes, todo esto se volvió un Método, y hoy me ayuda a acompañarlos a ustedes en sus procesos de autoexploración.
He aprendido que vernos a los ojos a nosotros mismos, a través de la metáfora de una historia, que es de otro, pero es nuestra, es la mejor medicina que podemos consumir.
Los espero con el cuento de sus vidas, cuando quieran dar su propio salto de fe.
m a r i a f e r n a n d a g u t i e r r e z
Comentarios
Publicar un comentario